OFB, Ligia Amadio y Harold Martina: obras de Pinzón, Sibelius, Villa-Lobos y Stravinsky

 

 

 

Orquesta Filarmónica de Bogotá

Directora: Ligia Amadio, Brasil

Solista: Harold Martina, Curazao

 

Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo

Viernes 6 de julio de 2013

 

 

Jesús Pinzón Urrea (Colombia, 1928)

Concierto para piano y orquesta (1990)

I. Apertura

II. Moderato

III. Risoluto

 

Heitor Villa-Lobos (1887 – 1959)

Uirapurú, el ave mágica (1917)

 

Jean Sibelius (1865 – 1957)

El Cisne de Tuonela Op. 22 no. 2 (1895, con revisiones)

 

Igor Stravinsky (1882 – 1971)

El Pájaro de Fuego, suite orquestal (1910, versión 1919)

I. Introducción. El jardín encantado de Kashchei. Danza del Pájaro de Fuego.

II. Súplica del Pájaro de Fuego.

III. El juego de las manzanas de las princesas.

IV. Las princesas danzan el khorovod.

V. Danza infernal de los súbditos de Kashchei.

 

Es habitual que algunos instrumentos de viento evoquen sonidos de canto de aves, pero en las obras que se ejecutan en el presente programa, la realización va más allá de las intenciones de recreación naturalista. Por esto, diversos instrumentos y toda la orquesta dan idea de la presencia de las aves al tiempo que expresan los poderes mitológicos que se les reconocen, sin descuidar la tensión entre lo humano y lo sobrenatural.

Jesús Pinzón mantuvo desde joven una relación especial con la rica mitología de muchas etnias indígenas colombianas. Temprano estudioso de la etnomusicología y partícipe en encuentros importantes en los que se discutieron cuestiones de fondo de esa disciplina en nuestro continente, Pinzón investigó la práctica musical, los rituales y la cosmogonía con las que ha establecido una relación musical en muchas de sus composiciones. También desde su juventud, Pinzón se ocupó en desarrollar una grafía musical que fuera más allá de los símbolos conocidos. Gracias a ello obtuvo una comunicación más extensa entre sus intenciones y su realización sonora, involucrando técnicas extendidas para los instrumentos, incluyendo algunos poco habituales y concediéndole a los intérpretes mayor libertad de expresión. El concierto para piano de Pinzón fue el resultado de un encargo de la Fundación Arte de la Música de 1990, año en que aparece estrenado por la Orquesta Filarmónica de Bogotá. En esta obra se encuentran características de la ingeniosa grafía musical de su compositor, además de breves pasajes solistas para el piano y una gran riqueza rítmica, tanto por el amplio grupo de percusiones, como por la orquesta y el piano.

Los Tupi-Guaraníes llaman uirapurú al ave amazónica que ha inspirado numerosas leyendas. Su canto es bello y elaborado y se asocia con la buena ventura. Villa-Lobos puso música a una de las leyendas de amor en las que el uirapurú es protagonista: en ella, un indio de aspecto feo ansía el amor de una bella india y para obtenerlo, inquieta el normal discurrir de la selva imitando el canto del ave. Se trata del dios del amor transformado en pájaro.

El compositor viajó extensamente por el interior del Brasil recopilando información sobre mitos, rituales y música amazónicos. De allí partió la idea para el ballet que lleva el nombre del ave. No obstante, es más frecuente que la pieza se ejecute sin acción coreográfica. Es una obra en un solo movimiento en la que el canto del ave aparece primero en la flauta. Luego, varios instrumentos o la orquesta en conjunto, ejecutan porciones que evocan cantos de aves diversas. En la instrumentación se destacan un piano percusivo, campanas tubulares, un solo de saxo soprano y, entre las maderas de la sección de los vientos, resalta la participación de un contrafagot y de un clarinete bajo, instrumentos poco frecuentes en la música orquestal de la época. Hacia el final de la pieza suena el violinófono, una especie de violín que, en cambio del habitual cuerpo de madera, tiene una bocina como de gramófono que amplifica el sonido con un peculiar color nasal ligeramente apagado y metálico.

Finlandia consiguió su independencia en 1917 y debió luchar duramente para mantener su autonomía, ya no de Suecia su tradicional centro, sino de Rusia. En la carrera de afirmación nacional los pueblos fineses encontraron un sustento importante en las leyendas tradicionales. A comienzos del siglo XIX Elias Lönnrot viajó a las regiones en que se contaban las historias que recogió bajo el título de Kalevala, el poema épico que aportó fundamento literario a la aspiración de los fineses. De esta fuente tomó Sibelius las ideas que nutrieron los cuatro poemas sinfónicos que componen el ciclo nacionalista conocido con el nombre Lemminkäinen, el héroe del Kalevala. El Cisne de Tuonela, es la segunda parte del ciclo y presenta el combate que libra Lemminkäinen por dar muerte al cisne que custodia Tuonela, la isla de los muertos. El héroe busca llegar hasta el lugar donde reposan los antepasados para llevar su sabiduría a los reinos humanos.

El Cisne de Tuonela ofrece una destacada participación solista al corno inglés, que curiosamente, ni es un corno, ni es inglés. Se trata de un instrumento de viento de la familia de las maderas, un oboe que en vez de terminar en forma de campana abierta, presenta una forma redondeada, como de pera, logrando así un sonido aún más dulce y profundo que el del oboe. El instrumento es más largo y de registro más grave que el oboe y la larga boquilla que sopla el instrumentista se encuentra angulada. La obra la ejecuta una orquesta de dimensiones reducidas. Al sonido sutil y ligero de las cuerdas contribuye el hecho de que ellas se encuentren en divisi, es decir, que los grupos de violines, violas, chelos y contrabajos, se organizan en conjuntos más pequeños y así, las notas que tocan son ejecutadas por un número reducido de instrumentistas lo que les otorga un menor peso sonoro.

Las memorias de Igor Stravisnky dejan ver a una persona muy segura de si, insatisfecha de quienes lo rodearon y de las capacidades de los otros. Cuando recuerda, por ejemplo, a su maestro Rimsky-Korsakov, matiza pronto su agradecimiento con observaciones que rayan en lo despectivo. Algo similar hizo con el hijo del compositor, Andrei, a quien está dedicado el Pájaro de Fuego. La obra fue encargada por el empresario Diaghilev para un ballet destinado a París. Stravinsky estaba feliz, a sus 27 años, por tan importante comisión, pero relató sus encuentros con el coreógrafo Fokine como el esfuerzo de soportar a quien llamó “la persona más desagradable que haya conocido, después de Glazunov”. Stravinsky le quita todo mérito a la coreografía de Fokine, a las bailarinas y bailarines del estreno e incluso reclama que el argumento del ballet no lo propuso el corógrafo. Lo cierto es que ya con el Pájaro demostró un talento y capacidades sin comparación con ninguno de sus maestros o contemporáneos rusos. De hecho, sus potencialidades estaban a la par de los compositores de la Segunda Escuela de Viena, aunque por caminos distintos. Tanto Stravinsky como los vieneses – en justicia habría que incluir también a Bartók – dieron un vuelco radical a la composición, al punto que alrededor de 1938 los nazis catalogaron sus obras bajo la clasificación de música degenerada.

Insatisfecho con la desigual calidad de la música original para el ballet, Stravinsky revisó el Pájaro en 1919, recortando lo que a su juicio estaba de más, hacía desmerecer el conjunto y tergiversaban su idea inicial. En el Pájaro se combinan dos leyendas separadas. El príncipe Iván se introduce en los terrenos de Kashchei el inmortal. Allí atrapa al Pájaro de Fuego quien le ofrece sus poderes con tal de conseguir la libertad. Iván quiere desposar a una de las princesas sometidas al yugo de Kashchei, con quien se enemista. El Pájaro revela a Iván la forma de terminar la inmortalidad de Kashchei. Muerto Kashchei, desaparece todo su reino mágico, las princesas son liberadas e Iván desposa a la elegida. Esta pieza se toca en un solo movimiento sin interrupción y los nombres de las secciones son admitidas como mera referencia a las danzas del ballet.

 

Las notas realizadas por Ricardo Rozental para los programas de mano se elaboran por solicitud del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo a quien pertenecen la totalidad de los derechos patrimoniales: www.teatromayor.org