Lang Lang: obras para piano de Mozart y Chopin

 

 

Lang Lang, piano, China

 

Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo

Sábado 18 de mayo de 2013, 19:00

 

Wolfang Amadeus Mozart (Austria, 1756 – 1791)

Sonatas para piano

No. 5 en sol mayor KV 283 (1774)

I. Allegro

II. Andante

III. Presto

 

No. 4 en mi mayor KV 282 (1774)

I. Adagio

II. Menuetto I – II

III. Allegro

 

No. 8 en la menor KV 310 (1778)

I. Allegro

II. Andante

III. Presto

 

Frederic Chopin  (Polonia, 1810 – Francia, 1849)

Baladas para piano

No. 1 Op 23 en sol menor (1836)

No. 2 Op 38 en fa mayor (1836 – 1839)

No. 3 Op 47 en la mayor (1840 – 1841)

No. 4 Op 52 en fa menor (1842)

 

Joseph Haydn, el maestro de Mozart, había compuesto unas cuarenta sonatas para piano entre 1766 y 1778. Esta producción contribuyó enormemente al establecimiento de elementos estructurales esenciales para la forma sonata clásica. Haydn escogió la tonalidad mayor, salvo por alguna rara excepción. Mozart, por su parte, siguió las propuestas de de su maestro respecto a la organización de las ideas musicales, incluyendo la tonalidad mayor. Mientras que Haydn en su larga vida, dejó algo más de sesenta sonatas para piano, Mozart compuso dieciocho de estas piezas entre 1774 y 1789, en una vida que terminó a los 35 años. Sus primeras cinco sonatas provienen todas del verano que pasó en Múnich. Todas ellas son haydenianas en estilo y concepción, aunque denotan ya los ragos emocionales característicos de Mozart. En París, cuatro años más tarde, compuso su octava sonata para piano, la primera en tonalidad menor, apartándose de los modelos de su maestro al punto que los estudiosos reconocen un estilo mucho más personal a la vez que encuentran proximidad con las sonatas del compositor parisino Johann Schobert. Evidentemente Mozart quería agradar al público de París con una obra más acorde con el gusto local que, además, denotó su capacidad de adaptación y aprendizaje. El primer movimiento es marcadamente alegre y veloz, en él por primera vez, Mozart hace uso  de la repetición de la exposición del tema principal, lo que hace más extenso este movimiento en comparación con sus sonatas anteriores y le da mayor relieve frente al movimiento siguiente. Gracias a esto, la totalidad de la obra ganó en equilibrio, pues el primer y tercer movimiento quedaron mejor balanceados alrededor del movimiento central, que es de tiempo más lento, y que Mozart utilizó como eje con el mayor peso expresivo de la pieza. A la exploración emocional en este movimiento, le corresponde un intento por plantear una forma propia novedosa. El movimiento final es rápido, rítmico y característicamente alegre.

Chopin murió a los 39 años como consecuencia de una tuberculosis que se agravó durante un viaje a las islas baleares en compañía de su amada, la célebre escritora conocida con el seudónimo de George Sand. Chopin compuso sus cuatro baladas a las edades de 26, 29, 30 y 32 años. Fiel al origen de la balada en el renacimiento, se trata de composiciones instrumentales con apoyo extramusical en textos o situaciones apasionadas.

Estudiosos, como el célebre pianista inglés Charles Rosen, señalan que una dificultad específica a la hora de analizar las baladas de Chopin descansa en que la correlación entre forma y contenido es tan particular para cada una, que en la práctica cada cual muestra una estructura formal única. Esta resulta ser una coincidencia con el procedimiento que propuso Mozart en su sonata no. 8 y que los compositores de la generación llamada romántica, de la primera mitad del siglo XIX, profundizaron en numerosas piezas. Las cuatro baladas se encuentran entre las piezas de más exigente ejecución en todo el repertorio para piano, y aún la cuarta supera a las anteriores. Uno de los más notables compositores del romanticismo musical europeo, Robert Schumann, sintió mucho afecto por la balada no. 1, inspirada en la lucha del pueblo polaco por encontrar su independencia nacional frente al dominio zarista.

Sin haber llegado a una conclusión definitiva, todavía se debate  que las siguientes tres baladas están inspiradas en poemas del escritor polaco Adam Mickiewicz, aunque varían las sugerencias sobre cuáles textos específicos motivaron a Chopin. La balada no. 2 está dedicada a Schumann, quien agradeció el gesto pero declaró que prefería la anterior, que en su momento tampoco le pareció que diera la talla frente al resto de obras de Chopin. De la no. 3 se ha sugerido que contiene referencias específicas al viaje de Chopin y Sand a Mayorca, y se cree que hay pasajes donde se imitan sonidos acuáticos, en medio de reflexiones sobre la muerte del compositor. En la no. 4, Chopin echó mano de procedimientos de estructuración de las ideas musicales provenientes de la forma sonata y del tema con variaciones, en tanto que desarrolló una escritura de contrapunto muy elaborada.

 

 

Las notas realizadas por Ricardo Rozental para los programas de mano se elaboran por solicitud del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo a quien pertenecen la totalidad de los derechos patrimoniales: www.teatromayor.org