OFB, Robin O’Neill y Dúo Villa-Lobos: obras de Rossini, Mirtenbaum Zenamon y Schumann

 

Orquesta Filarmónica de Bogotá

 

Director: Robin O’Neill, Inglaterra
Solista: Dúo Villa-Lobos, guitarra y violonchelo, Colombia y Venezuela

 

Viernes 15 de junio de 2018, Auditorio Mario Laserna

Sábado 16 de junio de 2018, Iglesia Santa Lucía

 

 

Programa

 

 

Gioachino Rossini (Italia, 1792 – Francia, 1868)
Obertura de la ópera La escala de seda (1812)

 

Jaime Mirtenbaum Zenamon (Bolivia, 1953)
Gran concierto sinfónico, La Madre Monte, Op 198 para violonchelo y guitarra (2017)

 

Intermedio

 

Robert Schumann (Alemania, 1810-1856)
Sinfonía No. 3 en mi bemol mayor, Op. 97, Renana (1850)
I. Lebhaft (Animado)
II. Scherzo: Sehr mäßig (Muy moderado)
III. Nicht schnell (Nada rápido)
IV. Feierlich (Solemne)
V. Lebhaft (Animado)

 

 

Notas al programa

 

Antes de que Rossini se convirtiera en un portentoso compositor de óperas, hizo sus primeros pinos con empresarios que probaron sus destrezas en un género de proporciones menores. En las farsas cómicas se pedía al compositor una música de base para que los cantantes-actores lucieran sus dotes improvisativas dependiendo de múltiples factores como el tiempo disponible en medio de una celebración, el monto del pago o la jerarquía del público, entre otras. De la farsa conocida como La scala di seta, comedia amorosa con escalada del amante para llegar hasta la ventana de la amada trepando una escalera de seda, sobresale la obertura que se ejecuta en esta ocasión. La obra entera se representa muy rara vez y, cuando se hace, resulta maravilloso verificar la capacidad de su autor para condensar en la obertura el efecto cómico y la dinámica de la acción escénica.

 

Puesto que se conocen bien, al compositor Jaime Zenamon y al dúo Villa-Lobos les resultó fácil entenderse en torno a la comisión y contenido de la obra. Este Gran concierto para chelo y guitarra tiene de fondo el personaje de la mitología colombiana conocido como la Madremonte, presente en una porción amplia del territorio colombiano en Antioquia y la zona de colonización antioqueña, así como en lugares del Vaupés y Guainía, por ejemplo. Sus apariciones presentan rasgos distintivos de identidad local, pero en general se puede señalar que es una mujer o un árbol femenino con manos de largos dedos huesudos o semejantes a ramas, cabello cubierto por un sombrero de hojas o con una cubierta de hojas sobre la cabeza a manera de cabello. Sus ojos son fulgurantes y la mirada penetra. Es la protectora del bosque y lo defiende de quienes lo vulneran. Para eso se vale de su capacidad de seducción que emplea para perder a los infractores, o de su dominio sobre los vientos, la lluvia y la vegetación, que puede hacer crecer a su antojo con el ánimo de confundir a los intrusos. Con frecuencia es una criatura nocturna, pero su presencia puede adivinarse en el día dentro de la oscuridad de la vegetación.

 

El Gran concierto está dedicado al Dúo Villa-Lobos y se estrenó a comienzos de 2017 en Ann Arbor, Michigan. Frente a una orquesta de cuerdas con maderas y metales en número reducido, la guitarra y el chelo gozan de una escritura que saca abundante provecho de los recursos más característicos de cada instrumento. Vale recordar que Zenamon es guitarrista y maestro del instrumento, así como que vive desde hace varios años en Curitiba, Brasil. La pieza presenta de manera reiterada la marca del cinquillo que constituye la base rítmica de mucha música latinoamericana con fuerte influencia afrodescendiente, desde el son cubano hasta numerosos aires brasileños. Ese toque marca tanto el desempeño de la orquesta como el de los solistas.

 

Schumann compuso cuatro sinfonías que no se numeraron en orden cronológico. La presente, Tercera, fue la última que compuso, aunque no lleve el número final. El título de Renana hace referencia al homenaje que rindió con esta obra a las tierras a ambos lados del río Rin, en el extremo oeste de Alemania. Hasta allí se trasladaron Schumann y su esposa, la compositora y pianista Clara Wieck en el inicio del contrato del compositor como director musical de la orquesta de Düsseldorf.

 

Los Schumann-Wieck vivían en Leipzig, donde Robert se destacaba como compositor y prolífico director y propietario de un periódico que figuró entre las publicaciones pioneras en el ámbito cultural en Alemania. De allí se habían movido a Dresde, ciudad en la que se separaban la actividad de conciertos de la ópera, que era el evento musical favorito de los locales. Schumann coincidió en Dresde con Wagner quien para ese momento componía Tannhüser. Luego vinieron las revueltas de mediados del siglo XIX que se extendieron por toda Europa y en las que participó Wagner cuando llegó el turno a Dresde de reclamar derechos democráticos para la población. Esto fue motivo de exilio para Wagner. En Dresde, Schumann compuso su ópera Genoveva estrenada en Leipzig, en parte porque los teatros locales no se interesaron en la obra y quizás también porque la estrechez de escenario para la música instrumental aburría a los Schumann y llevó a Robert a un estado de desesperación que acentuó sus malestares emocionales, conduciéndolo a querer reanudar sus lazos con Leipzig.

 

Entre tanto, el compositor y director Ferdinand Hiller anunció la dejación de su cargo como director musical de Düsseldorf con la recomendación de que se contratara a Schumann, lo que efectivamente ocurrió. Esta constituyó la primera oportunidad para que dirigiera de modo estable y le dio ocasión para escribir su sinfonía dedicada a esta región de Alemania con el título que el público aprecio como un homenaje. La obra fue muy bien recibida, tanto en el estreno que dirigió el compositor como en las subsecuentes oportunidades en que la presento fuera de la ciudad.

 

La obra es en cinco movimientos con el cuarto como anticipo a la conclusión de las propuestas musicales planteadas hasta allí. Este breve movimiento tiene un carácter solemne y es arcaico a propósito con un uso del contrapunto que denota tanto la maestría de Schumann en este difícil terreno, como una alusión al pasado que los estudiosos han señalado como relacionado con la catedral de Colonia, ese gran símbolo del gótico revivido en el siglo XIX. La ciudad se encuentra unos cuantos kilómetros al sur de Düsseldorf, sobre el Rin y en 1842 recomenzó las obras de construcción de la catedral católica. No es casual que en este cuarto movimiento Schumann empleara ese mismo estilo arcaico que años atrás había utilizado en su ciclo de canciones Dichterliebe de 1840 sobre poemas de Heinrich Heine y en cuya sexta pieza se lee: En el Rin, río sagrado/ la gran y santa Colonia/se refleja/con su gran catedral.

 

Este cuarto movimiento le da entrada a los trombones que han estado en silencio toda la obra. Con eso la sinfonía gana en potencia expresiva, en elocuencia y hace que el quinto movimiento aporte una conclusión como nunca se había escuchado en Alemania ni en las obras de Schumann.

 

La catedral, que Clara y Robert vieron alzarse impresionante y monumental, se terminó en 1856 con su par de agujas gemelas de casi ciento sesenta metros de altura. Pero Robert murió ese año sin verla terminada tras pasar un par de años recluido en una institución mental por su propia solicitud.

 

Las notas realizadas por Ricardo Rozental para los programas de mano se elaboran por solicitud de la Orquesta Filarmónica de Bogotá a quien pertenecen la totalidad de los derechos patrimoniales: www.filarmonicabogota.gov.co