OSN de Colombia, Rossen Milanov y Ning Feng: obras de Tchaikovsky y Shostakovich

 

 

 

Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia

Director: Rossen Milanov, Bulgaria

Solista: Ning Feng, violín, China

 

Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo

Viernes 27 de julio de 2012, 20:00

 

Piotr Ilich Tchaikovsky (Rusia, 1840 – 1893)

Concierto para violín y orquesta en Re Mayor Op. 35 (1878)

I. Allegro moderato

II. Canzonetta (Andante)

III. Finale (Allegro vivacissimo)

Es cada vez más frecuente encontrar comentaristas inclinados a aceptar que las serias dificultades emocionales de Tchaikovsky se debieron a la represión de su homosexualidad bajo el manto de una unión heterosexual problemática con las consiguientes hipócritas exigencias sociales que lo conflictuaban. En ese estado se encontraba el compositor luego de una crisis derivada de su caótico matrimonio que lo llevó a intentar suicidarse. Para recuperarse, había ido a Suiza en compañía del violinista y alumno suyo de composición Iosif Kotek. Se recuerda a Tchaikovsky como pianista destacadísimo, al punto que con su nombre se identifica a uno de los conservatorios, pero específicamente una de las escuelas de piano más sobresalientes en la historia del instrumento, el conservatorio de Moscú, que lleva su nombre desde 1940. Así que con la guía del violinista Kotek pudo Chaikovski resolver las dudas sobre el instrumento para adelantar la escritura de lo esencial de su único concierto para violín, considerado hoy una de las obras más emblemáticas para esta conformación. Lo fundamental del concierto quedó realizado en menos de un mes y el compositor pudo revisar las porciones que lo merecían, como el 2º movimiento, que prácticamente reescribió, siguiendo observaciones de personas que le parecían fiables.

Tchaikovsky raramente sentía inmediata satisfacción con una obra nueva y eso lo llevaba a revisarlas poco después de terminadas sin que aún así se sintiera a gusto. Además, por audacias en la escritura que en su tiempo y lugar rompían muchos cánones de lo que se consideraba aceptable y porque las demandas técnicas superaban los limites reconocidos para los instrumentos, muchos grandes ejecutantes de sus días no supieron sacar a las partituras todo su potencial y eso resultaba en interpretaciones pobres. Ese también fue el caso para este concierto que se estrenó en Viena bajo la dirección de Hans Richter y Adolph Brodsky en el violín. Pero un año más tarde ya se empezaba a apreciar el potencial de la obra y a tocarse luego de asegurar suficiente estudio y una dirección de orquesta que balanceara el manejo del grupo con una parte solista melódica y rica en exploración de las posibilidades del violín.

 

Intermedio

 

Dmitri Shostakovich (Rusia, 1906 – 1975)

Sinfonía No 10 en Mi Menor Op. 93 (1953)

I. Moderato

II. Allegro

III. Allegretto

IV. Andante – Allegro

La sinfonía de Shostakovich anterior a la 10ª se estrenó a fines de 1945 por Yevgueni Mravinsky dirigiendo la Sinfónica Estatal Soviética, en un concierto acompañado por la 5ª de Tchaikovsky,  con la premonición del compositor de que si a los músicos le gustaría ejecutarla, los críticos se deleitarían destrozándola. Aunque en principio parecía que unos y otros la disfrutaban, menos de uno año después empezaron a llegar anticipos de la próxima acusación que los sabuesos del estalinismo le tenían destinada y para comienzos de 1948, por segunda vez Shostakovich resultaba señalado de poco serio, individualista, intelectual y ajeno a los problemas reales del socialismo, entre otras.

Entre la censura impuesta y la precaución, no volvió a escucharse una nueva sinfonía de Shostakovich hasta después de muerto Stalin, posiblemente con material que el compositor ya antes había trabajado. Nuevamente dirigió Mravisnky, en esta ocasión una orquesta que denominada Filarmónica de Leningrado. La orquestación es para una sinfónica de proporciones regulares con un sólido grupo de percusión.
Mientras que el primer movimiento tiene básicamente forma sonata – introducción, desarrollo, reexposición, recapitulación/conclusión – y el segundo es un scherzo bastante vivaz, los siguientes dos están llenos de interesantes alusiones. El tercero gira alrededor de las cuatro notas que son el autógrafo musical de Shostakovich, el tema DSCH – Re, Mi bemol, Do, Si – junto a una alusión a Elmira Nazirova, alumna de composición de Shostakovich por quien él sentía atracción, con el tema de cinco notas denominado Elmira – Mi, La, Mi, Re, La – que constituye también una manera de introducir una influencia mahleriana proveniente del tema del mono en la Canción de la tierra.

La obra fue bien recibida por los intérpretes, el público y los críticos, en el momento en que comenzaba, para algunos, a respirarse con un poco más de libertad en las artes en la Unión Soviética. El mismo año de la 10ª, Shostakovich estrenó dos nuevos cuartetos de cuerdas, el 4º y 5º. Algunas de sus obras proscritas pudieron volverse a escuchar y para el año siguiente el mundo se enteraría que se le otorgaba el título de Artista del Pueblo de la Unión Soviética. Poco después fallecería su esposa, fracasarían otras relaciones, o intentos de relaciones y su salud iría de mal en peor, pero a cambio, compondría y su música se haría conocida dentro y fuera de su país.

 

Las notas realizadas por Ricardo Rozental para los programas de mano se elaboran por solicitud del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo a quien pertenecen la totalidad de los derechos patrimoniales: www.teatromayor.org