The Chamber Music Society of Lincoln Center: obras de Beethoven, Kodály y Brahms

 

 

The Chamber Music Society of Lincoln Center, Estados Unidos

 

Integrantes: Orion Weiss, piano
Wu Han, piano
Paul Huang, violín
Arnaud Sussmann, violín
Paul Neubauer, viola
David Finckel, violonchelo
Inbal Segev, violonchelo

 

Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo

Martes 20 de noviembre de 2018, 20:00

 

Ludwig van Beethoven (Alemania 1770 – Austria, 1827)

Trío en mi bemol mayor para piano, violín y violonchelo, Op. 1, No. 1 (1795)

Músicos: Wu Han, Huang y Segev

I. Allegro

II. Adagio cantabile

III. Scherzo. Allegro assai – Trio

IV. Finale. Presto

 

Zoltán Kodály (Hungría, 1882 – 1967)

Serenata para dos violines y viola, Op. 12 (1919-20)

Músicos: Sussmann, Huang y Neubauer

I. Allegramente – Sostenuto ma non troppo

II. Lento ma non troppo

III. Vivo

 

Johannes Brahms (Alemania, 1833 – Austria, 1897)

Cuarteto No. 1 en sol menor para piano, violín, viola y violonchelo, Op. 25 (1861)

Músicos:  Weiss, Sussmann, Neubauer y Finckel

I. Allegro

II. Intermezzo. Allegro ma non troppo — Trio. Animato

III. Andante con moto

IV. Rondo alla Zingarese. Presto

 

La catalogación de los tres tríos para violín, violonchelo y piano de Beethoven en su Opus 1 haría suponer que se trata de sus primeras obras publicadas, aunque ya antes habían aparecido impresas unas variaciones para piano sin número de opus. No obstante, se trata de las primeras piezas que publicó luego de su traslado desde Alemania hasta Viena el mismo año que hizo su primera presentación pública ejecutando obras propias. Estos tríos le resultaron muy favorables entre el público vienés que apreció sus dotes de pianista así como su calidad de autor de obras que los aficionados con buenas condiciones podían ejecutar en casa. En comparación con obras posteriores, esta es una composición con demandas técnicas medias bastante comunes para su momento. Se trató de una carta de presentación que le mostró a los vieneses que Beethoven entendía su gusto y podía satisfacerlo con unos pocos rasgos de su individualidad creativa, sin perturbar demasiado los hábitos establecidos.

Antes de que terminara la Primera Guerra Mundial hubo una revolución en Rusia que acabó por convertirse en la revolución del ala minoritaria del partido comunista y apuntó hacia la imposición de un Estado fuertemente centralizado organizado en torno a un único partido político, el de los proletarios. La guerra terminó a finales de 1918 y, para 1919, en Hungría se estableció por breve lapso una república soviética en la que Kodály participó en el Directorio musical. El experimento político terminó cuando el regente Horthy estableció un gobierno de derecha que buscó contrarrestar los efectos de la república soviética. Así, ciertas acciones extremas de Kodály en el período soviético húngaro produjeron un resentimiento que lo dejó marginado con el nuevo gobierno. La producción musical de Kodály decayó entre 1919 y 1923. Quizás una circunstancia que ayudó al compositor a recuperar terreno fue el festival de música de cámara que tuvo lugar en Salzburgo en 1922 en donde se tocó su serenata con acogida muy positiva. Kodály había continuado los trabajos etnomusicológicos de los que Bartók fue pionero y esto se refleja en esta obra, según lo manifestó el propio Bartók cuando resaltó «en esta composición el carácter genuino de este producto de la cultura húngara. Es extraordinariamente rica en melodías de carácter exótico influidas por el poderoso rubato de la ancestral música campesina».

El cuarteto con piano No. 1 de Brahms recibió su estreno en 1861 con Clara Wieck, la viuda de Robert Schumann, al piano. A fines de 1862 fue la primera obra propia en la que el compositor participó en su ejecución. Entre los pocos colegas que actuaron positivamente hacia la pieza, se encontraban el director Otto Klemperer y el compositor Arnold Schoenberg. El director motivó a este compositor para que escribiera, en 1937, una orquestación del cuarteto de Brahms. Preguntado por las razones para hacerlo, el polemista Schoenberg las esbozó así: «1. La obra me gusta. 2. Rara vez se ejecuta. 3. Siempre se toca muy mal; mientras mejor sea el pianista, más fuerte toca y no permite que se escuchen las cuerdas». En comparación con la frecuencia con la que se ejecutan otras obras de cámara de Brahms como algunos de sus cuartetos o los sextetos, este cuarteto con piano se escucha con poca frecuencia a pesar ofrecer en todos los movimientos una relación directa con el material temático inicial y no obstante concluir con fiereza y potencia, casi como la conclusión de un concierto de piano.

 

Las notas realizadas por Ricardo Rozental para los programas de mano se elaboran por solicitud del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo a quien pertenecen la totalidad de los derechos patrimoniales: www.teatromayor.org