Valentina Lisitsa: obras para piano de Ravel, Mussorgsky y Tchaikovsky

 

 

Valentina Lisitsa, piano, Ucrania

 

Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo

Martes 9 de octubre de 2018, 20:00

 

Maurice Ravel (Francia, 1875 – 1937)

Gaspard de la nuit (1908)

– Ondine (Undina, la ninfa acuática)

– Le Gibet (la horca)

– Scarbo (el elfo)

 

Modest Mussorgsky (Rusia, 1839 – 1881)

Cuadros de una exposición (1874)

Promenade [I]

1. Gnomus

[Promenade II]. Moderato commodo assai e con delicatezza

2. Il Vecchio Castello (El viejo castillo)

[Promenade III]. Moderato non tanto, pesamente

3. Tuileries (Dispute d’enfants après jeux) (Tullerías. Altercado infantil tras el juego)

4. Bydło (Reses o despectivamente, gente burda)

[Promenade IV]. Tranquillo

5. Danza de los pollitos en el cascarón

6. “Samuel” Goldenberg und “Schmuÿle” (Derogatorio de los judíos)

Promenade [V]

7. Limoges, le marché (La grande nouvelle) (Limoges, mercado. La gran novedad)

8. Catacombæ (Sepulcrum romanum) (Catacumbas. Sepulcro romano)

Cum mortuis in lingua mortua (Con muertos en lengua muerta)

9. Cabaña con pata de ave (Baba-Yaga) (La bruja)

10. Puerta de los Caballeros o la Gran Puerta de Kiev

 

Piotr Illích Tchaikovsky (Rusia, 1840 – 1893)

Gran sonata en sol mayor, Op. 37 (1878)

I. Moderato e risoluto

II. Andante non troppo quasi Moderato

III. Scherzo. Allegro giocoso

IV. Finale. Allegro vivace

 

El cascanueces, suite Op. 71a (1892)

1. Obertura miniatura. Allegro giusto

2. Danzas características:

a) Marcha. Tempo di marcia viva

b) Danza del hada de azúcar. Andante ma non troppo

c) Danza rusa. Trépak. Tempo di Trepak, molto vivace

d) Danza árabe. Allegretto

e) Danza china. Allegro moderato

f) Danza de los mirlitones. Moderato assai

3. Vals de las flores. Tempo di Valse

 

Una conexión entre los compositores en este programa podría encontrarse en que Mussorgsky antecedió a Tchaikovsky cuando la composición autónoma tomó forma en Rusia y que Ravel cumplió el encargo de realizar la orquestación más reconocida de los Cuadros. Otra conexión podría ser el nivel de dificultad técnica y las exigencias sobre la expresividad del intérprete.

 

La partitura de 1908 del Gaspard de la Nuit de Ravel vino, por instrucción del compositor, con los textos de los tres poemas que dan nombre a cada una de las piezas. Se trata de textos de Aloysius Bertrand, un escritor muerto en 1841 a los treinta y cuatro años, quien redactó Guardián de la noche y al que los editores agregaron estos otros poemas de los que se valió Ravel. Como el compositor no dejó instrucción acerca de cómo seguir los poemas al ejecutar las piezas o mientras se escucha la música, queda por cuenta del público establecer, o no, esa relación. Lo cierto es que se trata de las piezas de mayor dificultad del compositor y unas de las más exigentes en el repertorio de piano de comienzos del siglo XX.

 

Mussorgsky, a pesar de su deficiente formación musical y de los problemas de producción asociados con su dependencia del alcohol, compuso estos Cuadros, que son de una calidad que ninguno de sus contemporáneos, mejor preparados o más temperados, pudo imaginar ni escribió. Mediante el empleo de recursos armónicos comunes a todos los de su círculo y sin recurrir a estructuras musicales habituales, desarrolló un verosímil paseo por el espacio cerrado de una sala de exhibición. Poco importa si en realidad todos los cuadros de Víctor Hartmann existieron. Se han ubicado algunos y sobre otros se especula que en algún momento estuvieron en manos de Mussorgsky. También se ha imaginado la conjunción mental que hizo el compositor entre varios de ellos para producir aquel que ubicó en esta exposición imaginaria o, por último, se considera que los fabricó en su cabeza sin que el cuadro se hubiera pintado jamás. La repetición, que gustaba tanto a sus contemporáneos, encuentra aquí un referente en el Promenade, una pieza reiterada que quiere señalar el desplazamiento en el salón. Brinda una sensación cíclica en la obra y produce una noción de pertenencia para el oyente.

 

Tchaikovsky se sentía muy retado al componer para piano solo. Iniciar la escritura de esta sonata le resultó difícil; progresar en ella le pareció doloroso. Trabajó en la sonata y declaró a su hermano Anatoli y a su patrocinadora Nadezhda von Meck que laboraba con insistencia, pero que no rendía frutos. Sus dudas se disiparon cuando abandonó la composición de la sonata para escribir otras cosas que le resultaban más agradables. Compuso numerosas obras en mes y medio: las tres piezas para violín y piano del Op. 42 tituladas Souvenir d’un lieu cher, las seis romanzas Op. 38 para voz y piano, las doce piezas para piano Op. 40 que le costaron poco trabajo quizás porque eran breves y suponían un reto moderado para el ejecutante y, por consiguiente, para su autor; el álbum de piezas para piano Op. 39 llamadas veinticuatro piezas simples a la Schumann, o Álbum para niños con obras cortas y sencillas basadas en melodías escuchadas en el campo, la Liturgia de San Juan Crisóstomo y el concierto para violín en re mayor Op. 35. Este impulso creativo le ayudó a concluir su Grande Sonate que había dejado abandonada. Como en tantas otras obras de Tchaikovsky, nada en su audición revela la más mínima dificultad en su composición, pues la fluidez de la pieza permite total concentración en la belleza de su escritura. Esta sonata facilita al intérprete un lucimiento muy expresivo que esconde con eficacia las dificultades de ejecución de suerte que todo en la sonata ocurre con preparada espontaneidad.

 

Hoy parece increíble que el ballet Cascanueces hubiera comenzado su vida con poca acogida entre el público. Mientras que la música fascinó de inmediato, el ballet requirió de la coreografía de Georges Balanchine para pasar a ser el favorito del repertorio clásico. De la suite del ballet, Tchaikovsky extrajo una obertura brevísima, una secuencia de danzas y el ballet de las flores, de modo que no se trata de la música completa del ballet sino sólo de sus números más atractivos dispuestos en sucesión. Aquella suite para orquesta a partir del ballet la estrenó Tchaikovsky como director. El compositor encargó a su amigo y discípulo Serguei Taneyev la transcripción para piano que luego revisó antes de dar a la luz.

 

Las notas realizadas por Ricardo Rozental para los programas de mano se elaboran por solicitud del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo a quien pertenecen la totalidad de los derechos patrimoniales: www.teatromayor.org